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viernes, 21 de agosto de 2015

LA MADUREZ DEL HOMBRE ES HABER VUELTO A ENCONTRAR LA SERIEDAD CON QUE JUGABA CUANDO ERA NIÑO - Friedrich Nietzche

En nuestra infancia no jugamos sólo para entretenernos, sino que es el medio por el cual comprendemos como es el mundo para aprender a integrarnos a él, como reales adultos equilibrados, la niñez es el reflejo que nos dirá si fuimos bien guiados en el inicio de nuestra vida y tuvimos suficientes fundamentos en valores y principios. Ojalá nunca perdiéramos nuestra infancia lúdica que todos llevamos muy dentro, bajo las circunstancias que sean. Indudablemente que nuestra madures es el hermoso fruto de lo que recibimos en nuestra niñez.

El hecho de madurar no se refiere a adquirir un comportamiento serio y lejano a la diversión, por supuesto que hay muchos factores que alteran los estados de ánimo a medida que vamos creciendo ya que adquirimos más responsabilidades, tenemos más deberes y compromisos a los cuales tenemos que responder, pero hay que tener en cuento que esto no justifica que seamos amargados, aburridos, o incluso groseros y poco amables con las personas.

Personalmente pienso que Nietzsche se refiere a que madurar consiste en conseguir el equilibrio de nuestra vida con respecto a saber manejar nuestros deberes y compromisos con ese toque de amabilidad, gracias, sencillez, y diversión que caracteriza al niño que algún día fuimos.

NO PERMITAS QUE SE PIERDA TU ESENCIA EN EL TRANCURSO DE VIVIR






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