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sábado, 22 de agosto de 2015

Síntesis de la alegoría del carro alado

Describe las partes del alma y el afán humano por el conocimiento y el ser.
Platón intenta explicar la naturaleza tripartida del alma por un auriga (conductor) que conduce un carro tirado por dos caballos, uno de ellos es de color blanco se caracteriza por ser noble y decidido, responde con fidelidad a las exigencias del auriga, es quien representa la parte racional y noble del alma. Mientras que el caballo negro es indócil, desleal y traidor, procura constantemente apartar el carro de su camino, es quien representa las pasiones del alma. En esta situación el auriga experimentado deberá servirse de la nobleza y el carácter del caballo “bueno” para vencer las asechanzas y falsedades del caballo “malo”. El propio Platón explica la metáfora, distinguiendo las funciones de cada uno, a saber: El auriga representa la parte racional o intelectual del alma que es a quien le corresponde guiar equilibrada y armoniosamente a los caballos quienes representan otras partes del alma. Es la parte superior divina e inmortal con la que se alcanza el verdadero conocimiento de las ideas y se lleva a cabo la práctica del bien, y reside en la cabeza. El caballo noble se sitúa en el pecho y el malo se encuentra en el abdomen. Si el conductor sabe manejar de manera adecuada las riendas y servirse de las disposiciones del caballo “bueno” para dominar las negatividades del caballo “malo”, entonces conseguirá llegar triunfante a la meta, es decir, ascender al mundo inteligible.



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